Como resulta evidente, estamos hablando de un proceso en el que es esencial conocer a quienes va dirigido el mensaje, y qué beneficios caben esperar de la imagen. Por ello debe haber un asesoramiento por parte del publicista o del fotógrafo en el aspecto publicitario, o relativo al marketing. Claramente el profesional debe conocer esta temática.
Para esto es fundamental distinguir entre un aficionado y un fotógrafo profesional, pues sólo un trabajo profesional permite prever un resultado exitoso.
Así como un escultor utiliza, por ejemplo la maza y el cincel, así el fotógrafo utiliza la luz y la composición como herramientas primarias.
Para el neófito, entender la maleabilidad de la luz es complejo. Pero la luz puede ser intensa, débil, dura, suave, de calidades distintas etc. Por ello es muy frecuente observar en manos del profesional una herramienta llamada fotómetro, que permite cuantificar algunas de estas variables.
Con su sofisticado equipo de iluminación, sus conocimientos y unas cuantas horas de trabajo, va construyéndose la imagen buscada.

No hay comentarios:
Publicar un comentario